Bowdoin College

Bowdoin College

Owner: Brian

School members: 1

Description:

Bowdoin College, founded in 1794, is a private liberal arts college situated in the coastal Maine town of Brunswick. The college enrolls approximately 1,700 students and has been coeducational since 1971. It offers 33 majors and 4 additional minors, and the student-faculty ratio is 9:1. Famous alumni include Joshua Chamberlain, Nathaniel Hawthorne, and Henry W. Longfellow. It is a highly selective liberal arts college.

In addition to its Brunswick campus, Bowdoin also owns a 118-acre coastal studies center on Orrs Island and a 200-acre scientific field station on Kent Island in the Bay of Fundy.

As of 2012, Bowdoin is ranked 6th among the National Liberal Arts Colleges in the U.S. News Report Ranking and is ranked 14th on Forbes Magazine's list of America's Top Colleges.

Honors: A Top Liberal Arts College

Bowdoin College News on NYT

In many ways, universities and their museums are drawing closer. You might even see students hanging artworks.
March 15, 2017
The mammoth Yale endowment fund run by David Swensen has been a training ground for investment managers, its alumni now scattered through the nonprofit world.
November 5, 2016
The Bowdoin Christian Fellowship group will cease to be recognized on campus after refusing to adhere to rules barring discrimination based on a person’s religious beliefs.
June 9, 2014
The cellist David Ying and his brother, the violist Phillip Ying, have been named artistic directors of the Bowdoin International Music Festival.
December 4, 2013

Bowdoin Digital Commons

La guerra de 1898 cuenta ya con una abundante bibliografía. Sus ángulos más importantes, tales como la cuestión racial, la de género y la política imperialista de los Estados Unidos, y la de los símbolos, entre otras, han sido objeto de discusión. Partiendo precisamente de la noción del 98 como «guerra simbólica», propuesta por Arcadio Díaz Quiñones, en este artículo argumento que la tesis de este autor permite plantear una lectura del 98 más abarcadora de cualquiera de las que se han hecho hasta ahora; una que además de incluir los contendientes más discutidos – España, Cuba, Estados Unidos – dé cabida a su vez a la participación de los intelectuales latinoamericanos, e incluso de Inglaterra, en esa guerra simbólica que, es mi argumento, fue sobre todo una guerra racista. No hay una sola monografía sobre el 98 que ofrezca una interpretación de toda la guerra exclusivamente desde la perspectiva racial – y de género, aclaro – que incluya, dándoles el mismo peso, a Estados Unidos, Cuba, Filipinas, España, América Latina e Inglaterra. El potencial político de esta lectura para desafiar las versiones más aceptadas del 98 es, advierto, incalculable. Por ejemplo, al incluir la guerra de Filipinas en el interior mismo del 98, es posible desafiar la comúnmente aceptada victoria rotunda de Estados Unidos: the splendid little war. El artículo que someto a la consideración del lector es solo, pues, un anticipo de la discusión del 98 que llevaré a cabo en mi próximo libro. Aquí me he limitado exclusivamente a los casos de Estados Unidos, Cuba, España y América Latina – en la figura de Darío.